Para disciplinar a los gremios y mostrar un inicio de clases sin conflicto en la provincia de Buenos Aires, la gobernadora María Eugenia Vidal resolvió dos mecanismos concretos. Por un lado descontar las jornadas de huelga, algo que ya hizo el año pasado; y ofrecer a los docentes un plus por presentismo.

Esas son las posibilidades para sostener la pauta salarial oficial y contener las posibilidades de los maestros de disponer de paros sostenidos como el año pasado.

Esta remuneración extra es uno de los puntos de la propuesta que la provincia piensa acercar a los gremios cuando los convoque a la negociación paritaria. No se trata de una medida nueva, ya que el año pasado en medio de la tensión con los docentes Vidal anunció el pago de un bono de 1000 pesos por “presentismo” a los maestros que no se sumaron a las medidas de fuerza. Esta vez la oferta va a estar sobre la mesa antes de arrancar con la discusión salarial.

“Si hubiese una propuesta de incluir una cláusula por presentismo va a ser rechazada por todos los sindicatos docentes”, anticipó María Laura Torre, secretaria gremial del Suteba al diario La Nación. “No podemos discutir ese tema como parte del salario. La salud de los docentes no va a ser moneda de cambio”, aseveró.

En este enfrentamiento, el Gobierno nacional no se mantiene al margen. El Ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro, se reunió con referentes de los sindicatos docentes con representación nacional, para poner en discusión la mesa de convenio marco, que reglamenta la Ley de Financiamiento Educativo.

Por su parte, Sonia Alesso, al frente de Ctera, no participó del encuentro y declaró ante los medios que “van a impugnar la reunión porque ‘viola’ la paritaria nacional docente”, y señaló a su vez que considera a la reunión convocada por el Ministerio de Educación como “una maniobra de marketing político” que busca distraer e “imponer la rebaja salarial a los docentes”.

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