La denominada ley de leyes prevé un crecimiento de la economía del 3,5% para el año próximo. Sanción además para una reducción gradual de los “superpoderes”.

n el apoyo del massismo y el bloque Justicialista, Cambiemos consiguió esta madrugada en la Cámara de Diputados dar media sanción al proyecto de Presupuesto para 2017, como también a la modificación de la ley de Administración Financiera, que prevé una reducción gradual de los “superpoderes“.

Tras más de 11 horas de debate, el presupuesto fue aprobado en general con 177 votos positivos, 58 negativos y cuatro abstenciones que correspondieron Victoria Donda, Graciela Cousinet y Federico Masso, todos de Libres del Sur, junto al secretario general de la CGT Héctor Daer (Frente Renovador). Para la sanción de la propuesta, Cambiemos contó con la asistencia del Frente Renovador y bloque Justicialista, sus habituales socios legislativos, además de una docena de representantes del Frente para la Victoria, que en su mayoría se manifestó en contra al igual que los representantes del Frente de Izquierda.

Durante el debate, el jefe del bloque radical, Mario Negri, dijo que “este presupuesto no es un dibujo en el agua”, pero remarcó que “es el presupuesto que hemos podido construir entre todos con el país que heredamos”. “Es un presupuesto realista que no promete gastar más allá de lo que puede gastar”, sostuvo el diputado cordobés para luego cargar contra el kirchnerismo porque a la hora de elaborar el presupuesto “subestimaban los recursos”. Negri expresó que desde el oficialismo “somos conscientes que debemos ser cuidadosos no solo con el nivel de endeudamiento, somos conscientes que hay que tener cuidado con el déficit fiscal”.

En tanto, el presidente de bloque por el Frente para la Victoria, Héctor Recalde, transmitió que “respetamos la decisión” de aquellos miembros de la bancada kirchnerista que optaron por votar a favor de la propuesta del Gobierno, al tiempo que remarcó que “este es un presupuesto de ajuste y de endeudamiento”.

El debate del Presupuesto comenzó cerca de las 16.30 con el testimonio del macrista Luciano Laspina, quien como miembro informante defendió la propuesta del Ejecutivo al afirmar que “este es el presupuesto más federal de los últimos 20 años”. “Este proyecto pone énfasis en la situación social y la mayoría reconoce que es un presupuesto que no ha buscado el ajuste, como en algún momento pensaban, y enfatiza el estado social en un país que nos enteramos que uno de cada tres argentinos está por debajo de la línea de pobreza”, dijo.

Por su parte, Axel Kicillof (Frente para la Victoria) fustigó al oficialismo al señalar que “la única política decidida y exitosa” del Gobierno “es la del sobreendeudamiento de la Argentina” y acusó al presidente Mauricio Macri de haber “duplicado” la deuda que “nos llevó al default en 2001”. “Este gobierno demostró este año que le pifia en todo, no pegan una”, insistió el ex ministro kirchnerista, quien protestó porque la actual administración nacional “ha destruido un modelo virtuoso”, dejado por el gobierno anterior.

El massista Marco Lavagna evaluó que este “es un presupuesto más real, pero va a depender de si aplica pragmatismo electoral para ver cómo cierran las cuentas al final del año próximo”. Si bien destacó la posibilidad de haber aplicado más de 20 modificaciones a la propuesta original, el economista alertó que “este gobierno parecería estar inclinado al endeudamiento externo” y al igual que la anterior gestión que se financió con emisión, “ambos financiamientos terminan mal”.

En tanto, el peronista disidente Diego Bossio planteó en el recinto la caída de 7 puntos en el salario real, como también en el consumo y la actividad industrial, datos que, dijo, deben ser parte de “una discusión muy larga que hay que dar”. El ex jefe de la ANSES manifestó que desde la oposición se apuesta a “un Estado no más grande, ni más chico, sino mejor, más inteligente, que tenga la voluntad política de poder avanzar en las verdaderas transformaciones“.

Desde el radicalismo, Luis Pastori ratificó el compromiso del Gobierno de llegar a 2019 con una inflación que oscile entre el 5 y 6 por ciento y remarcó que “el desafío” de la Argentina es “reducir la inflación, corregir la distorsión de precios y desarmar el entramado de malas regulaciones que contrae la actividad productiva”. Pastori justificó la decisión de retroceder con un déficit fiscal del 3,3 por ciento, como pretendía el Ejecutivo, para llevarlo a 4,2 por ciento en relación al PBI, porque de lo contrario hubiera significado “enormes ajustes que este gobierno no está dispuesto llevar adelante”.

La jefa del GEN, Margarita Stolbizer, señaló que a partir del proyecto de Presupuesto se deduce que “el gobierno ha elegido el camino del gradualismo fiscal y no del shock económico que muchos grupos económicos estaban impulsado”, lo que a su entender “minimiza el impacto social de la herencia recibida”. Casi en coincidencia se manifestó Néstor Pitrola (Frente de Izquierda), quien cuestionó la propuesta del Ejecutivo y resaltó que el proyecto plantea un “endeudamiento demencial”.

La implementación del presupuesto tendrá limitaciones para poder ser reformulado porque se votó una reforma del artículo 37 para acotar los superpoderes para cambiar el destino de los recursos presupuestarios ya que se acotó esta atribución a un 7,5% del gasto.

Por último, uno de los puntos que estuvo en discusión, pero al final no fue incluído en el proyecto, es la partida de $ 100 millones para las dietas del Parlasur, lo que generó las críticas del presidente del bloque del FPV Héctor Recalde.

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