La oposición, en voz del presidente de la Asamblea Nacional (AN), Julio Borges, aseguró el lunes que la OEA iba a “condenar” la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y que los países “aliados” de la derecha venezolana aprobarían una resolución que incluía la declaración de una “crisis humanitaria” y la liberación de los supuestos “presos políticos”.

Pero la propuesta no caló. Para tratar de sumar apoyos, el texto tuvo que modificarse al punto de eliminar el carozo de las demandas y terminó “por ser una resolución endeble que no hablaba de crisis humanitaria, que sólo llamaba a ‘revisar’ la convocatoria a la ANC, que instaba al diálogo y que condenaba la violencia de lado y lado, es decir, que tácitamente reconocía que la oposición ha incurrido en hechos violentos. Incluso si se hubiese aprobado, habría sido un fracaso para ellos”, precisó la fuente diplomática.

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