Líderes y guerrilleros de las FARC comenzaron a regresar apresuradamente a sus campamentos de la selva en busca de seguridad tras el rechazo a los acuerdos de paz en el plebiscito celebrado el domingo en Colombia, donde estalló una polémica por un aparente engaño a la población de parte de los responsables de la campaña por el No que triunfó en la consulta popular.

Los desplazamientos de milicianos delas FARC y el debate político se producen en momentos en que los principales partidos políticos del país buscan un acuerdo nacional para hacer ajustes al acuerdo rechazado por la mayoría de la población y evitar el desperdicio de más de cuatro años de negociaciones.

Delegados de las fuerzas políticas orientadas por el presidente Juan Manuel Santos y por el ex mandatario Álvaro Uribe se reunieron hoy para discutir detalles de las propuestas analizadas ayer durante cuatro horas por sus jefes, en el comienzo de lo que pude ser una larga serie de negociaciones.

La actividad política en Bogotá se desarrolla cuando la cúpula de las FARC permanece en La Habana, desde donde partió una orden para despejar la zona del Diamante, en el sureño departamento de Caquetá, donde se concentró el mayor poder de la organización durante la última conferencia del grupo guerrillero.

Los diarios locales enviaron a la zona a sus cronistas, quienes fueron testigos de la movilización de miembros de las FARC hacia sus antiguos campamentos en zonas selváticas.

La orden fue impartida en el contexto de una estrategia de seguridad diseñada para el caso de que Santos y Uribe no lleguen a un acuerdo para proponer modificaciones al acuerdo y las negociaciones terminen en un nuevo fracaso después del plebiscito.

“En El Diamante- lugar donde se concentró la prensa hace tres semanas en medio de algunas excentricidades en medio de la selva- ya no queda nada. Incluso hasta la antena satelital, que brinda un internet ‘miope’ la estaban desinstalando por seguridad”, informó hoy Caracol Radio.

En tanto, el escenario político fue sacudido por la revelación de Juan Carlos Vélez, el gerente de la campaña que montó el Centro Democrático, el partido de Uribe, para convencer a la población de que vote por el No al acuerdo de paz, tal como estaba redactado.

Vélez dijo en declaraciones al diario La República que la campaña se fundó en fomentar la “indignación” de los ciudadanos y en el uso de las redes sociales para no explicar el contenido real de los acuerdos.

“Unos estrategas de Panamá y Brasil nos dijeron que la estrategia era dejar de explicar los acuerdos para centrar el mensaje en la indignación”, admitió Vélez. “Estábamos buscando que la gente saliera a votar ‘verraca’ (enojada)”, apuntó.

Las declaraciones de Vélez, que incluyeron la identificación de algunas de las personas y empresas que financiaron la campaña, molestaron a Uribe, quien en su cuenta de Twitter escribió: “hacen daño los compañeros que no cuidan las comunicaciones”.

La “confesión” del gerente de la campaña del No tuvo repercusión inmediata y recibió una catarata de repudios lanzados desde los partidos que estaban a favor de aprobar el acuerdo con las FARC.

“Las revelaciones colocan el triunfo del No en la ilegalidad. Solicito investigación a autoridades electorales. La Fiscalía debe investigar hechos informados por el gerente de la campaña ‘uribista’ sobre el método para engañar. Hubo fraude electoral”, protestó el senador Horacio Serpa, del Partido Liberal.

Su colega Claudia López, de la independiente Alianza Verde, dijo que “es inaceptable que el ‘uribismo’ haya hecho deliberadamente una campaña para engañar a los colombianos”.

El acuerdo de paz entre el Gobierno y las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), negociado durante casi cuatro años en Cuba, fue rechazado en el plebiscito con el 50,21 por ciento de los votos, frente a un 49,78 que se pronunció a favor de su implementación.

El resultado sorprendió en Colombia y en el resto del mundo, debido a que todas las encuestas daban por ganador al Si en los días previos a la consulta.

También hubo hoy reacciones en Caracas, donde el presidente venezolano, Nicolás Maduro, ordenó acciones militares preventivas en la frontera con Colombia ante una eventual reanudación del conflicto con la guerrilla de las FARC.

“He dado instrucciones precisas al comandante estratégico operacional, general en jefe Vladimir Padrino López, para que tome todas las previsiones militares en el plan nacional de seguridad y paz por si acaso se reinicia la guerra en Colombia”, dijo Maduro durante una ceremonia militar.

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